Electroestimulación (II)

Hoy vamos a hablaros de la electroestimulación, tanto desde el punto de vista del entrenamiento deportivo como del terapéutico, ya que desgraciadamente no conozco deportista que, por una cosa u otra no pase por una etapa de lesiones.

En primer lugar quiero dejar claro que el uso de esta técnica o estos aparatos siempre es aconsejable como complemento tanto para el entrenamiento físico como para el uso terapéutico, de tal manera que si le damos un correcto uso aceleraremos y mejoraremos los resultados u objetivos en cualquiera de estos dos campos.

Cuando queremos contraer un músculo, nuestro cerebro envía corrientes eléctricas por las fibras nerviosas al nervio motor, La electroestimulación es una técnica que utiliza la corriente eléctrica para provocar contracciones musculares. El impulso eléctrico no estimula directamente la fibra muscular, lo hace a través del nervio motor. Es un método con efectos positivos en el trabajo y la recuperación muscular sin involucrar las articulaciones, para restablecer el control propioceptivo , eliminar contracturas y ayuda a recuperarnos mejor de la fatiga muscular. Pero, en la recuperación de lesiones, generalmente queremos mejorar el tono de una zona determinada ( la zona lesionada ) y en el deporte , debemos trabajar varias cualidades y grupos musculares.

Los electroestimuladores musculares pueden tener de uno a cuatro canales (o vías de salida de la corriente). Cuantos más canales tenga nuestro aparato, mayor será el número de grupos musculares que podremos  tratar, sobre todo si el aparato es capaz de ejecutar dos programas distintos al mismo tiempo. También podemos encontrar algunos como el “Compex Mi-Sport” que incluyen un sensor capaz de reconocer la zona que estamos tratando y establecer un rango mínimo y máximo de trabajo con el fin de prevenir lesiones por un exceso de trabajo. Asimismo incluye un lápiz capaz de reconocer el punto motor exacto del grupo muscular que queremos tratar para una correcta y optima colocación de los electrodos.

Un canal de estimulación se compone de dos electrodos: un electrodo positivo, con la punta del cable roja y un electrodo negativo, con punta del cable negra.

Electroestimulación, Sensaciones. ¿Es dolorosa?

En la mayoría de los casos, durante las sesiones de electroestimulación se percibe una simple sensación de hormigueo o cosquilleo provocada por la corriente de estimulación, lo cual resulta inevitable.

Consideremos dos categorías o programas que proporcionan dos tipos de estimulación claramente diferenciadas:

-Antidolor, Bienestar, Relajación: la sensación eléctrica es leve, apenas perceptible para algunas personas. Ésta se limita a hormigueos o cosquilleos, así pues, una sensación completamente confortable.

-Musculación, Rehabilitación: Donde la sensación eléctrica es más marcada.

Cuando se pretende desarrollar las cualidades musculares, la intensidad de la estimulación es un factor crucial. Cuanto mayor es la intensidad de la estimulación, más importante resulta la cantidad de fibras musculares que trabajan. Así pues es necesario trabajar con la intensidad máxima que seamos capaces de soportar.

Como en la mayoría de las cosas, la calidad es un factor importante y a tener en cuenta a la hora de adquirir uno de estos aparatos, como ya os comenté en la entrada anterior en mi caso me decanté por un Compex Mi-Sport, pero existen otras marcas como Cefar, Globus etc, que pueden ofrecerte una calidad similar, elige el modelo o marca que mejor se adapte a la utilización que le quieras dar (entrenamiento, terapia, belleza o ambas), comprueba que no tengas dificultad a la hora de encontrar sus accesorios (electrodos, cables, sensores etc), y sobre todo NO LO COMPRES EN UN TELETIENDA.

A continuación os dejo un video demostrativo sobre el funcionamiento de esta tecnología según Compex.

Autor: M.Quintanilla

Enlaces: Cefar, Compex, Globus

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