Gluten: ¿Bueno o malo? Una intolerancia que esconde secretos

Si eres de los que vas al supermercado frecuentemente para llenar tu nevera (imagino que si estás leyendo este artículo en esta web, es que un poco te preocupa tu alimentación y no lo dejas en manos de bares y restaurantes…) habrás observado la enorme cantidad de productos que copan las estanterías en los que en su etiqueta anuncia: “Sin Gluten”, ya sean, yogures, huevos e incluso ¡¡¡hamburguesas!!! ¿Y esto a qué se debe? ¿Acaso son mejores que los que sí lo tienen? ¿Son esos alimentos que llaman “funcionales”? Bueno, sobre los alimentos funcionales me voy a parar aquí porque solo ese tema da para un artículo entero, que en breve saldrá.

Hoy vamos a centrarnos en las intolerancias alimentarias, concretamente en la intolerancia al gluten, pero para entenderlo bien hemos de diferenciar entre intolerancia y alergia alimentaria. Solo tres líneas, con palabras algo más técnicas, no desconectes:

La intolerancia alimentaria se debe a la formación de unos anticuerpos frente a las proteínas de determinados alimentos, pero no del tipo IgE, en el que se desencadenaría el proceso alérgico, sino en una primera etapa del tipo IgA y tras múltiples estímulos a la formación de IgG.

Por ejemplo, en el caso de la Celiaquía, es una enfermedad de nacimiento por la cual la persona es alérgica a cualquier alimento que contenga gluten, ya que las vellosidades de su intestino no pueden absorber los nutrientes, llegando a ocasionarle la muerte y cuyo único remedio es no ingerir esos alimentos, o bien los que estén libres de gluten.

Por otro lado, tenemos las intolerancias, y aquí es donde me he decidido a elaborar este artículo. En menos de una semana he hablado con tres personas que nacieron sanas pero que a lo largo de los años han desarrollado la intolerancia a esta proteína ¿Y esto a qué se debe? Seguro que en tu entorno también conoces a alguien que le esté ocurriendo…sin llegar a ser alarmista, creo que lo que contienen nuestros productos alimenticios nos están desencadenando estas “raras enfermedades”. Veamos un poco más.

Lo primero saber que es el “maldito gluten” que nos tiene rodeados allá donde vayamos: en el súper, en el gimnasio, en la cocina, con los amigos, de viaje…

Que es el Gluten

El gluten es una proteína presente en algunos cereales: el centeno, la cebada, la avena, pero sobre todo en el trigo. En el proceso de panificación, en la harina, las proteínas del gluten son las responsables de la elasticidad del pan, de su consistencia…

Entonces ¿qué tienen que ver las hamburguesas, los yogures o los huevos que vemos en el súper “Sin gluten” con todo esto? ¿Acaso también necesitan hornear estos alimentos? No, no tiene sentido… pero si te digo que se utiliza para dar consistencia y mejorar la apariencia del alimento en cuestión, por aquello de parecer más jugoso y apetecible, ahora sí se entiende. Si es que la industria alimentaria no pierde detalle… ya saben ellos que se tienden a comer por los ojos.

De aquí podemos entender que haya tantas personas en los últimos años, que naciendo sanas han desarrollado intolerancia por el consumo excesivo de dicha proteína, y es que la tenemos hasta en la sopa (literalmente, si es de sobre…). Bien es verdad, que hay personas sanas que sin ser intolerantes deciden prescindir en su dieta de todo alimento que lo contenga. Por lo general toda la comida rápida contiene gluten hasta los topes, ¿De qué sino vas a volver a McDonals cada dos semanas para calmar ese mono que te tiene agarrado?

Existen muchos testimonios en los que las personas afirman que tras prescindir de determinados alimentos en su dieta, se sienten menos hinchadas, han perdido peso y tienen más energía. Esto puede ocurrir porque simplemente comen mejor, pero creo no pecar al afirmar que todas esas salchichas, mousses, cremas, helados o batidos que parecen tener “tan buena pinta”, por dentro no la tengan tanto… Bien es verdad, que las modas existen y que las influencias de los medios de comunicación están ahí, sin embargo, debemos conocer realmente si existen intereses privados económicos y empresariales de por medio… no es fácil, desde luego, pero no podemos permitir que puedan manipular con nuestra salud. Al menos, esto es un primer paso para lograrlo: LA CONSCIENCIA.

Sintomatología de la intolerancia al Gluten

Si tras todo lo que has leido hasta ahora, sospechas que ese malestar que sientes hace tiempo puede estar relacionado, esta es la sintomatología de la intolerancia al gluten, siempre dentro de un amplio baremo de gravedad (muy similar a la de la lactosa).

Sobrepeso / Obesidad: en personas con sobrepeso que no responden a los tratamientos habituales de adelgazamiento, se han observado pérdidas de peso al eliminar alimentos frente a los que presenta una alta sensibilidad.
Trastornos gastrointestinales: dolor abdominal, diarrea, hinchazón, síndrome de colon irritable…
Procesos dermatológicos: acné, eczema, psoriasis, urticaria, picor…
Trastornos psicológicos: ansiedad, depresión, fatiga, náuseas, hiperactividad (sobre todo en niños)
Molestias neurológicas: dolor de cabeza, migraña, mareo, vértigo…
Molestias respiratorias: asma, rinitis, dificultad respiratoria… en estos casos se puede unir con un proceso alérgico.
Otros: artritis, fibromialgia, articulaciones inflamadas.

Cuéntanos tu opinión. ¿Crees que nos están envenenando? Desde luego todavía no existen pruebas científicas que certifiquen que este exceso de producción alimentaria y su manipulación, para mostrar más apetecible el alimento, desemboque en intolerancia; así como tampoco la hay que relacionen la alimentación actual con el cáncer ¿Habrá intereses empresariales de por medio?

 

Autor: Olga Castañeda

Twitter: @vivetucuerpo

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