Motivación en las Clases Colectivas

 

 Desde los años ochenta hasta día de hoy las actividades colectivas conforman uno de los pilares  fundamentales dentro de cualquier instalación deportiva. Y es cierto que se puede impartir una buena clase colectiva si el instructor cuenta con una buena formación, experiencia y conocimiento del grupo… Pero, ¿qué es lo que diferencia una buena clase de una magnífica clase? ¿Qué es lo que motiva al alumno a acudir de forma asidua?Estado Emocional

Cuando un nuevo cliente se apunta a un gimnasio y decide, en vez de realizar un entrenamiento en la sala de fitness, practicar por ejemplo, ciclo indoor, nos está dejando entrever  un propósito que va más allá que el de una simple mejoría de la condición física: este cliente está buscando algo innovador, único, diferente. Algo que una máquina de fitness no le puede aportar. El cliente demanda, además de una socialización, una experiencia positiva. En definitiva, nos está pidiendo un ESTADO EMOCIONAL.  ¡Esto es lo que  va a diferenciar  a los excelentes  instructores del resto! Cuando un profesor consigue “regalar” esa magia a los alumnos  que le siguen, automáticamente está provocando una motivación en ellos, y, de manera indirecta, obteniendo su fidelización. Pero… ¿cómo podemos conseguir esta motivación en las actividades colectivas? En mi opinión, existen tres variables importantes que, en función de cómo las gestione el instructor, pueden abrirle o cerrarle las puertas hacia la fidelización del alumno:

 

1. LA MÚSICA

La selección musical influye en el estado de ánimo del instructor y del alumno, en la velocidad de ejecución del ejercicio o patrón de movimiento y puede incluso llegar a determinar el perfil de alumnos que acude a tu clase.

La música es una herramienta que, bien empleada, puede llevar al grupo al pico máximo de motivación en un determinado momento. Estos pequeños “instantes de subidón”  quedarán almacenados en la memoria del alumno, y serán determinantes a la hora de hacer que repita la semana siguiente  a la misma hora.

Para mí, una buena selección musical radica en la velocidad de ejecución/ bpm (adaptados al trabajo a llevar a cabo), en que se trate de canciones comerciales que el alumno conozca, y en que el instructor utilice correctamente las estructuras musicales para lograr la motivación.

 

 2. LA ACTITUD DEL INSTRUCTOR

El instructor es el líder: es un motivador y, como tal, su actitud debe de ser acorde con el papel que desempeña. No es nada motivante entrar a una sala donde el profesor mira todo el tiempo al suelo, no sonríe al grupo o apenas se le escucha.

El instructor es el modelo a seguir, el patrón que copiar, el “héroe” al que parecerse. Un instructor que no asuma su rol de líder, jamás podrá motivar a los alumnos, por mucho que sepa silbar, dé buena información verbal o haga la coreografía más bonita del mundo…

 

 3.EL RETO

Un reto es ya, de por sí, una motivación. Los alumnos que entran a nuestras clases vienen en busca de retos: aprender un nuevo paso de baile, añadir más peso en el ejercicio de sentadillas, o terminar en mejor condición física una subida de spinning.

Proponer nuevos retos en nuestras clases de fitness es imprescindible… pero ojo! Porque un reto puede suponer un arma de doble filo: El instructor debe de conocer bien el grupo con el que trabaja para adaptar la dificultad del reto a su nivel de entrenamiento. Un reto demasiado difícil de alcanzar podría provocar la desmotivación del alumno novato, y si este reto se repite de forma continua durante tres, cuatro, cinco clases más, probablemente nuestro nuevo alumno abandonará…

 En definitiva, conseguir la motivación de nuestros alumnos en las clases de fitness no es fácil; pero gestionando bien la música, la actitud y el reto en cuestión, podemos lograrlo!

 

Autor/a: Marta Mendías

 

Autor: Marta Mendias

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